Los cinco sentidos de la Granada romántica

Mucho queda de la Granada romántica que enamoró a viajeros y artistas del siglo XIX. Quizás porque la belleza que sedujo a sus cuadernos y lienzos sigue intacta en una ciudad repleta de oportunidades para quienes creen que el placer sensorial es un viaje en sí mismo.

Por eso, con motivo de San Valentín, proponemos cinco tentaciones en forma de ocio y turismo asociadas a cada uno de los cinco sentidos. Para que el Día de los Enamorados sea, no una excusa, sino el motivo que convierta a Granada en la ciudad del amor, en el destino más atractivo del 14 de Febrero

  • Vista. Difícil lo tiene la luz del atardecer para colarse por el laberinto de calles encaladas del Albaicín. Y, sin embargo, todo es luz en este ‘paraíso’ visual Patrimonio de la Humanidad, balcón privilegiado de la Alhambra, donde está la Calle Beso y que invita a conquistar la retina a golpe de vistas fotográficas.

Porque si de algo puede presumir el Albaicín es de sus múltiples miradores, desde donde contemplar, no sólo el monumento nazarí, sino las cuevas gitanas del Sacromente, el ‘corazón’ histórico de la ciudad y otras múltiples perspectivas siempre con Sierra Nevada como photocall.

No puede faltar la instantánea de pareja en el emblemático Mirador de San Nicolás. Pero tampoco un recorrido por el Mirador de San Cristóbal, el del Carril de la Lona, de San Miguel, el de la Cruz de la Rauda y de Quirós o el de las placetas de la Concepción y del Comino.

  • Gusto. Hay muchas formas de desvirgar a una ciudad. Y una de las más placenteras es, sin duda, a través del paladar. Granada ofrece una oferta gastronómica de primer nivel que abarca mucho más que la tapa. La mezcla de la cultura árabe, sefardí y cristiana deja en el recetario granadino multitud de sabores y texturas que no debéis perderos.

Además, la mayoría de los restaurantes de la ciudad ofrecen para el Día de San Valentín cenas temáticas y menús especiales que convertirán la noche en una experiencia gastronómica inolvidable.

  • Olfato. Granada huele a membrillo, romero y cipreses. Pero también huele a yerbabuena, canela e incienso. La huella árabe es indiscutible en la ciudad, donde podréis descubrir el pasado moruno de Granada a través de sus aromas.

Para ello, debéis visitar las calles Calderería Nueva y Calderería Vieja, situadas a medio camino entre el Albaicín y el casco histórico. Allí, encontraréis decenas de tiendas artesanales de marroquinería y teterías andalusíes, donde degustar todo tipo de tés exóticos y pasteles de origen árabe. La Tetería Kasbah, Nazarí u Oriental son sólo algunas de ellas.

  • Sonido. La Alhambra es en sí misma un regalo para todos los sentidos. Es difícil hacer destacar uno sobre los demás a la hora de disfrutar del monumento más visitado de España. Pero, quizás, una manera romántica y diferente de descubrirla es oyendo cómo susurra.

¿Sabías que cada una de las fuentes que hay en los jardines y estancias de la Alhambra y el Generalife se construyeron de modo que el agua emita un sonido diferente? Porque en la jardinería árabe el agua es un elemento tan importante que hasta sus sonidos forman parte del diseño.

El borboteo de una fuente, el eco contra las columnas, los murmullos de una corriente en patios, las acequias silenciosas o hasta las proporciones arquitectónicas de las fuentes. Vuelve a enamorarte de tu pareja oyendo los sonidos de la Alhambra.

  • Tacto. La influencia andalusí también se deja notar en la piel. Por eso, una de las propuestas más románticas que debes disfrutar junto a tu pareja en Granada es acudir a unos baños árabes, donde un circuito de aguas a diferentes temperaturas, acompañado por relajantes masajes y aromaterapia, convierte a esta experiencia sensorial en inolvidable.

En este sentido, puedes visitar el Hammam Al Andalus, situado a los pies de la Alhambra, sobre las ruinas de un antiguo Hammam, el primero que se reabrió en Europa para su explotación de ocio y turismo, y que ofrece a la pareja un viaje al pasado también a través de los cinco sentidos.

¡Disfrutad de Granada con los cinco sentidos!