Granada en Semana Santa

La Semana Santa es pasión, fe y esperanza . Pero no sólo al hablar de un sentimiento religioso. Esta combinación de emociones también es válida para describir desde otras muchas perspectivas a la que ya es una de las semanas vacacionales más deseadas y esperadas del año.

Porque estos 8 días de penitencias,  incertidumbres meteorológicas, olor a incienso y campañas de la DGT también significan ese ‘Agua de Mayo’ que viene a regar la sequía postnavideña del sector hostelero.

Así ocurre en Granada, donde la Semana Santa – declarada en 2009 Fiesta de Interés Turístico Nacional  e Internacional- supone un fenómeno de carácter sociocultural, turístico y económico de gran importancia, tanto para la cuenta de resultados de hoteles y restaurantes, como para la imagen que proyecta la ciudad de la Alhambra.

Motivos le sobran para que, además de ser uno de los motores turísticos de Granada, su Semana Santa sea considerada una de las más bellas de Andalucía y España. Por antigüedad, por arraigo, por fervor e implicación de la ciudadanía o por la diversidad de sus actos. Pero, sobre todo, por la belleza monumental y paisajística de esta ciudad.

Porque si de algo puede presumir la Pasión granadina y cada una de sus 32 cofradías es de la singular hermosura de algunos de sus pasos, que con independencia del credo que se profese, logran cautivar los sentidos al mezclar la luz de las velas con la del blanco de Sierra Nevada, el verde de la Vega, el rojo de la Alhambra o el negro de un Sacromonte a oscuras.

Los barrios del Albaicín, el Realejo y el centro histórico de la ciudad se convierten en protagonistas absolutos de una semana que vive por y para los cortejos y procesiones de un Cristo Crucificado, Muerto y Resucitado. Un mensaje que llega desde el ruido de los tambores, el quejío de las saetas, o hasta desde el silencio de algunas de las hermandades.

Pero la Semana Santa también es gastronomía cofrade, tiempo de ocio y cultura. Por ello, quienes visitan la ciudad estos días no deben dejar pasar la oportunidad de probar el potaje de cuaresma o las tradicionales torrijas. Un menú ideal para reponer fuerzas tras visitar por la mañana los templos con sus pasos y palios a punto de iniciar estación de penitencia.

Inmortalizar detalles repletos de pasión y sentimiento es otro de los atractivos que convierten a Granada en el objetivo fotográfico de profesionales y aficionados. No deje escapar la luz del atardecer desde algunos de los miradores del Albaicín. Recree los escasos centímetros que separan un palio a rodillas del dintel de puertas barrocas y renacentistas, claro exponente de la riqueza artística de Granada.

Pero, sobre todo, no deje pasar la oportunidad de disfrutar de la Alhambra como escenario, no sólo histórico, sino religioso, de la mano de Santa María de la Alhambra y  su paso nazarí, que cada primavera baja a los pies de la ciudad desde la colina roja para deleite de quienes creen que la belleza no entiende de devociones religiosas.