La vida de Mariana de Pineda

Nacida en Granada en 1804 en el seno de una familia noble, Mariana Pineda perdió a sus padres a los 15 meses y, consecuentemente, su custodia pasó a su tío José Pineda. Su relación con el liberalismo de la ciudad de la Alhambra nace cuando contrae matrimonio, a los 15 años, con Manuel de Peralta, un liberal cercano a las ideas constitucionalistas. Pese al fallecimiento de su esposo, Mariana siguió frecuentando los ambientes liberales.

A Pineda se le reconoce la implicación en dos complots constitucionalistas: uno en 1826, cuando apoyó a la alianza entre los liberales de Granada y los exiliados de Gibraltar; y el otro en 1828, cuando planificó con éxito la fuga de su primo Fernández Álvarez de Sotomayor, que había sido sentenciado a muerte.

En el primero fue detenida por orden del alcalde de la ciudad, Ramón de Pedrosa, se le juzgó y, finalmente, fue liberada gracias a argumentar que desconocía el interior de las cartas que recibía en su casa.

En el segundo, fue detenida por haber ordenado bordar una bandera morada con la inscripción: “Ley, Libertad, Igualdad”. Como no quiso descubrir a sus cómplices fue retenida en un convento hasta que se celebró el juicio y, posteriormente, condenada a muerte: murió el 26 de mayo de 1831 en el Campo del Triunfo.

Poco tiempo pasó desde su ejecución para que su figura se convirtiera en heroína y formara parte de la leyenda popular de la Granada. Entre 1920 y 1930 recibió mayor protagonismo su figura, ya que llamó la atención del entonces Ministro de Justicia, Fernando de los Ríos. Este supo despertar en su amigo Federico García Lorca el interés por la figura de Pineda, olvidada hasta el momento. Así, el poeta escribió el drama “Mariana Pineda”, estrenado en Barcelona con decorados de Salvador Dalí.

Sin duda, un personaje emblemático en la rica historia de la vieja ciudad nazarí.