Washington Irving y Granada

La Alhambra de Granada es uno de los monumento más visitados del mundo, no en vano fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1984. El embrujo de Granada y su Albaicín no puede dejarnos indiferentes.

Precisamente esto fue lo que debió sentir el escritor romántico del siglo XIX Washington Irving, quien se enamoró de España y, sobre todo, de la Alhambra de Granada. En 2009 se cumplieron 150 años del viaje que cambió la vida de este escritor americano. En 1829, Irving fue desde Sevilla a Granada y revivió el esplendor de la cultura hispano-musulmana. Su ruta recorría doscientos cincuenta kilómetros, durante los cuales el olor a azahar lo embriagó y los paisajes sublimes le hicieron amar estas tierras. Este romántico viaje le llevó entre la campiña y la vega, recorriendo las dos capitales más importantes de Andalucía.

Imagen: wikipedia.org

Al llegar a Granada vivió durante tres meses en el palacio de Boabdil y tras esta estancia escribió el libro que lo encumbró, que recogía las leyendas de los habitantes granadinos. Fue el resultado de una dura investigación, pero quedó prendado de las historias del palacio rojizo, atraí­do por la curiosidad y el misterio del lugar en el que se habí­an enfrentado moros y cristianos.

De este amor por la Alhambra surgió el maravilloso libro “Cuentos de la Alhambra“. Gracias a esta obra el monumento recuperó su antiguo esplendor, ya que estuvo abandonado durante mucho tiempo y por fin empezó a ser reconocido mundialmente.

La belleza de la Alhambra no se basa únicamente en su espléndida arquitectura, sino también en la decoración suntuosa y en sus múltiples jardines y fuentes. Su situación privilegiada nos muestra las vistas más impresionantes de Granada, de su barrio más conocido (el Albaicín) y de Sierra Nevada. No es de extrañar que el escritor, como tantas otras personas, quedara prendado de su encantadora belleza.