El primer monarca nazarí, Muhammed Ibn Nasr

La biografía de Muhammed Ibn Nasr representa una parte fundamental de la historia de Granada, mundialmente conocida por la Alhambra y el Albaicín. De hecho, se convertirá en el primer rey de esta ciudad. Seguro que te suena su nombre.

Vale la pena que repasemos los antecedentes que explican su llegada al trono. Nos remontamos al declive de los almohades y a los terceros reinos de taifas, en los inicios del siglo XIII. En estos tiempos Ibn Hud, al mando de la Taifa de Murcia, era el gobernante con mayor poder territorial. Sin embargo, Muhammed Ibn Nasr, debido a sus conquistas y las incursiones cristianas, logró expandirse por zonas de este poderoso soberano. Su bastión será la Taifa de Arjona, origen del reino nazarí.

Una vez que Ibn Hud pierde Córdoba ante las tropas del rey castellano Fernando III, su vasallaje viene acompañado de unos impuestos que, como te imaginarás, soliviantaron a la población. Es entonces cuando Muhammed Ibn Nasr es proclamado rey (1238), tomando como divisa de su dinastía  “no hay otro vencedor que Alá”.

Pese a las tomas de Granada, Málaga y Almería, Muhammed I tendrá problemas para mantener las fronteras del Reino de Granada, debido a la presión de las huestes de Fernando III. La pérdida de áreas de su territorio permitió a Muhammed I afianzar su poder en Granada, bajo vasallaje a Fernando III, durante algunos años.

Esta inestabilidad aumentó también con algunas fallidas campañas militares y los pactos con los benimerines. La creciente debilidad del reinado de Muhammed I supuso un estímulo para la conquista de Granada por parte de Alfonso X.

Muhammed I fallece, tras caer de un caballo, en 1273. Le sucederá su hijo, que reinará con el nombre de Muhammed II. Entre los hitos de Muhammed I, destacaríamos la construcción de la parte palaciega de la Alhambra.