Cuatro rincones imprescindibles de la Alhambra de Granada

Una visita a la ciudad de Granada se recuerda de por vida. Es una experiencia mágica que debe ser vivida y saboreada al máximo, al menos una vez en la vida. Toda la ciudad rezuma encanto, pero es imposible separar Granada de su Alhambra, el “castillo rojo”, llamado así por el tono que adquieren sus piedras bajo la luz del sol. También se dice que la construcción de la Alhambra se hizo por la noche bajo la luz de las antorchas.

Alhambra de Granada

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Qué tesoros puedes apreciar en La Alhambra

Construida sobre la colina de La Sabika, La Alhambra es varias cosas distintas pero todas ellas en armonía: fortín, palacio y ciudad. Su situación estratégica permite contemplar desde ella tanto el cercano barrio del Albaicín como Sierra Nevada.

La Alcazaba es la parte fortificada y en ella destaca la torre de la Vela. Los palacios nazaríes nos muestran el esplendor de una cultura y una forma de vivir exquisitas. Uno de los más famosos es el palacio de Comares junto con el patio de los Arrayanes, cuyas columnas labradas se reflejan en el agua del estanque.

De ahí podemos pasar al famoso Patio de los Leones, donde con el sentido estético y a la vez funcional de Mohamed V, admirarás la sala de los Abencerrajes y la sala de las Dos Hermanas.

El Palacio de Carlos V, para algunos, desentona en el conjunto, pero pensemos que fue construido para la noche de bodas del emperador con Isabel de Portugal…

Visita los hermosos jardines del Generalife, un placer para la vista y el olfato. Un lugar donde puedes dejar volar la imaginación entre historias secretas de amor.

Desde el Albaicín, nadie queda impasible ante la formidable silueta de la Alhambra, uno de cuyos ejes es la torre de Comares, testigo de leyendas mezcladas de realidad.

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