Figuras esenciales de Granada: Fray Leopoldo

Granada es una de las ciudades más famosas del mundo por múltiples factores, entre los que destacan su patrimonio histórico, su arte y su aportación a la cultura: la Alhambra, el Albaicín, etc. Pero una tierra también la conforman las personas que viven y vivieron en ellas. Por eso no podríamos entender la ciudad de Granada sin la aportación de Fray Leopoldo hace más de un siglo.

Las claves de su biografía

Aunque nació en la provincia de Málaga en 1864, en 1914 fue trasladado al convento de Granada, donde pasó 42 años de su vida de forma ininterrumpida. La mayor parte de su estancia en tierras granadinas las pasó ejerciendo la función de fraile limosnero, pidiendo donativos en muchas casas en las calles de Granada. De forma progresiva la voz se fue corriendo y su figura comenzó a ser cada vez más popular en la ciudad, de forma que cada vez más personas acudían al “fraile limosnero”, como se lo conocía de forma popular, para pedirle consejo.

En sus más de cuatro décadas destinado en Granada Fray Leopoldo dedicó su vida por entero a los pobres. Siempre llevó una forma de vida austera y sacrificada, ejemplo de miles de personas que veían en su hacer un ejemplo de vida y a las que salvaban sus consejos y mediaciones. Fue en esta ciudad donde llevó a cabo varias curaciones y profecías que incrementaron su fama por todas partes y que le condujeron a ser beatificado el pasado año 2010.

Unos años antes de su muerte había dicho a un padre cuya hija no era capaz de hablar que ésta lo haría el día que el callara del todo. Sólo dos minutos después de que falleciera Fray Leopoldo, este padre supo de la noticia porque su hija, tras una vida sin hablar, habló.