Gastronomía de invierno en Granada

Visitar Granada es una experiencia única, porque, además de poder disfrutar de la magnífica Alhambra, de las hermosas vistas del Albaicín o de la sierra, Granada posee una gastronomía única, que dota a esta provincia de una identidad propia.

El invierno es en esta tierra muy duro y frío; por este motivo Granada posee infinidad de platos contundentes, concebidos para ayudar a pasar las bajas temperaturas de la temporada invernal. Cada pueblo tiene una historia escrita en su gastronomía, con dos características básicas en sus recetas: tradición y buen hacer.

Uno de los pucheros más reconocidos en esta tierra es la olla de San Antón, un plato bien contundente con unos ingredientes de primera, como son las habas secas, la morcilla, el arroz, oreja, espinazo, careta, magro de jamón y otras partes del cerdo. Un manjar para el paladar y para el cuerpo.

Otra receta típica que disfrutaremos en invierno son las habas verdes a la granadina. Este plato es un guiso de verduras que se acompaña de jamón, materia prima inigualable en nuestras tierras, y de huevos. La lista de pucheros es extensa y cualquier receta estará para chuparse los dedos. El potaje de castañas, el puchero de hinojos o el gazpacho de habas secas son opciones estupendas para degustar la tradición granadina.

Para entrar en calor, son muy típicas las sopas, como la sopa de almendras, la sopa de maimones o la sopa de pimentón. Cualquiera de ellas es un entrante estupendo, pues son todas igual de sabrosas.

Las mejores carnes se utilizan para recetas magníficas y difíciles de olvidar, como puede ser el choto frito con ajos o los guisos de cordero segureño.

Opciones para todos los gustos y experiencias inolvidables son las que viviremos en Granada. Se nos quedará grabado para siempre en nuestros recuerdos y en nuestros paladares.